Mel Kadel, Drip Drip

20.10.10

la primera sabiduría



La ficción fue la primera sabiduría de la humanidad, cuando la realidad exterior parecía sólo un conjunto de adversidades incomprensibles, hostiles, violentas, la ficción ayudó a entenderla: el sol es una brasa que una mano inocente lanzó una vez al cielo, el viento nos trae la voz de los muertos, la lluvia derrama de repente sobre nosotros las lágrimas perdidas, en los sueños nos habla lo que deseamos o lo que tememos. La ficción fue la primera forma comprensible de la realidad.

José María Merino, La glorieta de los fugitivos

19.10.10

kafkiana


Imagen: M Tobey

Hace tiempo que sé que la vida es cíclica aunque entrópica. La misma gente, las mismas calles, los mismos bares e incluso, a veces, las mismas conversaciones con los tópicos de siempre. El periódico
con su dosificado caos. Camino sin horario y no reconozco ningún rostro. Más cuerpos llegarán. Triste consuelo.
Tanto que contemplar...

Esto imagino.

17.10.10

sinestesia


Imagen: Malevich

La luz se había tornado de un amarillo exageradamente lento, de un amarillo sucio de lividez.
Habían crecido los intervalos entre las cosas, y los sonidos, más espaciados de una manera nueva, se producían inconexamente. Cuando se oían, terminaban de repente, como cortados.
El calor, que parecía haber aumentado, parecía estar, siendo calor, frio.
Por la leve rendija de las contraventanas se veía la actitud de exagerada expectativa del único árbol visible. El silencio le había entrado con el color. En la atmósfera se habían cerrado pétalos.
Y en la propia composición del espacio una interrelación diferente de algo como planos había alterado y roto el modo como los sueños, las luces y los colores usan la extensión.

F. Pessoa, Libro del desasosiego

10.10.10

construcciones


Imagen: L Beltrán

Construyo mis moradas, mi casa de muñecas,
sobre los huesos de la incertidumbre
con la futilidad de las hormigas.
Mantengo los andamios erguidos,
las alacenas llenas. He nombrado a la piedra.

Un traje puede ser bien coraza o sudario
y las miradas huecas habitan la ciudad
y caen los pétalos desde la flor que llora
de las manos ineptas ancladas por el vértigo,
heridas por las altas catedrales
y los caminos de las antologías.

No es sencillo habitar un país presuroso.

Inspiro, expiro. Apago las estrellas.

4.10.10

fall


Banco de piedra en el jardín del Hospital de Saint-Paul, Van Gogh

Un día te despiertas y hay hojas en el suelo, por todas partes no sólo en tu habitación. Y eso es el tiempo. Pienso en el tiempo que se va alternando y no vuelve. Casi oigo su paso. Alejándose. A través de la ventana la lluvia anunciada no termina de llegar pero el verano parece haber desaparecido de las calles vacías. El año sigue. Somos supervivientes caniculares. Pertrechados de nuevo para la batalla eterna de las estaciones, los días desplegados, las armas desplegadas, los paraguas...
Es hora de las gotas y días de café en vaso largo. No temas al otoño. Abrígate, las palabras son un espeso manto.

2.10.10

poesía escalpelo

La poesía también puede ser una enfermedad o un abceso...
Casi quirúrgica, más bien forense, Sharon Olds disecciona y se despoja, escribiendo, de lo dañino como de un cáncer. Directa, sin concesiones, una poesía brutalmente corpórea.



Querer

Esperé en el pasillo mientras su mujer
preparaba todo para la noche,
ajustaba el goteo, limpiaba la saliva
seca de las comisuras de sus labios,
comprobaba que la escupidera estuviera cerca,
el timbre prendido de la sábana,
como un chupador a la cuna.
Mientras, yo pensaba en el goteo,
en la manivela de acero de la cama,
en el timbre, la taza, la luz. Siempre lo supe
un objeto en un mundo de objetos.
Y es que no hablaba, a veces, por una semana,
se limitaba a hacer esas seña suyas:
si abría y cerraba los dedos como un pico,
mujeres parloteando; si se golpeaba la frente,
la estupidez de las mujeres te destruye.
Yo había dejado de esperar que me hablara
con sinceridad antes de morir.
Aguardé junto a la enfermería,
donde las mujeres dejan
las flores cuando se llevan sus bebés a casa.
Cuando ella salió de su habitación estaba radiante:
él le había tomado las manos, le había agradecido
cuanto había hecho por él durante veinte años,
y después le había dicho:
Quiero dedicarte el resto de mi vida.


Sharon Olds, El Padre

29.9.10

con dos caballos

Cavalo Morto, un caso especial de magnífica conexión poética entre dos grandes poetas: Lêdo Ivo y Juan Carlos Mestre

CAVALO MORTO de Lêdo Ivo
En Cavalo Morto las muchachas acostumbran a salir de paseo con los soldados. Y luego a quererse.
Sucede entonces algo inverosímil: después de hacer el amor, bordan en las nubes, con un alfabeto azul y blanco, el nombre de los enamorados: José, Antônio, Manuel, Joâo.
Las muchachas vuelven más jóvenes de esos amores entre la maleza. Regresan intrépidas, excitadas por el filtro de la luna. Y para ellas no hay ya exigencias, cobardías, acontecimientos. Sólo existen los soldados del batallón.
En agosto, enero, igual en septiembre, las muchachas aman en Cavalo Morto. Pasan abrazadas a sus enamorados y dejan en la arena del camino algo como un rastro de espuma o velo. Los soldados no saben hacer sonetos, ¡pero cómo aman!
De noche, Cavalo Morto nunca está despoblado. Y si pasas un día por allí y oyes voces, risas y gemidos de amor, no te asustes por miedo a los fantasmas. Son las muchachas amándose con los soldados en Cavalo Morto.

Imagen: Juan Carlos Mestre

CAVALO MORTO de Juan Carlos Mestre
Cavalo Morto es un lugar que existe en un poema de Lèdo Ivo.
Un poema de Lèdo Ivo es una luciérnaga que busca una moneda perdida.
Cada moneda perdida es una golondrina de espaldas posada sobre la luz de un pararrayos. Dentro de un pararrayos hay un bullicio de abejas prehistóricas alrededor de una sandía.
En Cavalo Morto las sandías son mujeres semidormidas que tienen en medio del corazón el ruido de un manojo de llaves.
Cavalo Morto es un lugar que existe en un poema de Lèdo Ivo.
Lèdo Ivo es un hombre viejo que vive en Brasil y sale en las antologías con cara de loco.
En Cavalo Morto los locos tienen alas de mosca y vuelven a guardar en su caja las cerillas quemadas como si fuesen palabras rozadas por el resplandor de otro mundo. Otro mundo es el fondo de un vaso, un lugar donde lo recto tiene forma de herradura y hay una sola calle forrada con tela de gabardina.
Cavalo Morto es un lugar que existe en un poema de Lèdo Ivo.
Un lugar que existe en un poema de Lèdo Ivo es un río que madruga para ir a fabricar el agua de las lágrimas, pequeñas mentiras de lluvia heridas por una púa de acacia. En Cavalo Morto los aviones atan con cintas de vapor el cielo como si las nubes fuesen un regalo de Navidad y los felices y los infelices suben directamente a los hipódromos eternos por la escalerilla del anillador de gaviotas.
Cavalo Morto es un lugar que existe en un poema de Lèdo Ivo.
Un poema de Lèdo Ivo es el amante de un reloj de sol que abandona de puntillas los hostales de la mañana siguiente. La mañana siguiente es lo que iban a decirse aquellos que nunca llegaron a encontrarse, los que aún así se amaron y salen del brazo con la brisa del anochecer a celebrar el cumpleaños de los árboles y escriben partituras con el timbre de las bicicletas.
Cavalo Morto es un lugar que existe en un poema de Lèdo Ivo.
Lèdo Ivo es una escuela llena de pinzones y un timonel que canta en el platillo de leche. Lèdo Ivo es un enfermero que venda las olas y enciende con su beso las bombillas de los barcos.

En Cavalo Morto todas las cosas perfectas pertenecen a otro, como pertenece la tuerca de las estrellas marinas al saqueador de las cabezas sonámbulas y el cartero de las rosas del domingo a la coronita de luz de las empleadas domésticas.
Cavalo Morto es un lugar que existe en un poema de Lèdo Ivo.
En Cavalo Morto cuando muere un caballo se llama a Lèdo Ivo para que lo resucite, cuando muere un evangelista se llama a Lèdo Ivo para que lo resucite, cuando muere Lèdo Ivo llaman al sastre de las mariposas para que lo resucite.

Háganme caso, los recuerdos hermosos son fugaces como las ardillas, cada amor que termina es un cementerio de abrazos y Cavalo Morto es un lugar que no existe.
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